Amigo Estudiante:
A. Desde el punto de vista morfológico, en toda forma verbal, se considera la existencia de dos partes:
• La Raíz: Es la parte invariable en los verbos regulares.
• La Desinencia (terminación o sufijo): que cambia según los accidentes verbales que son: el modo, el tiempo, el número y la persona.
Complete el cuadro anexo con la raíz y la desinencia de los siguientes verbos y explique, en forma general y para todos los casos, el por qué de esta división (raíz y terminación) así:
VERBO RAÍZ DESINENCIA
Trabajemos
Nacimos
Subiré
Cantaba
Escribía
Comíamos
Aprenderemos
Partís
Estudiaron
B. Qué es El Modo, cuáles son los distintos modos existentes y exprese en cada uno de ellos, tres ejemplos, ubicándolos en los demás accidentes verbales: Tiempo, Persona y Número.
En las siguientes oraciones, exprese a qué Modo corresponden los ejemplos siguientes:
1. Vivan y dejen vivir 2. El Estudiante camina con su novia …………………………
3. Respeta la vida de los demás ………………………….
4. Estudies en las noches frías …………………………
5. Amaos los unos a los otros …………………………
6. Trabajen con entusiasmo. …………………………
C. Los tres modelos de conjugación de los verbos regulares son:
• Amar en la primera conjugación, infinitivo en ar
• Temer en la segunda conjugación, infinitivo en er
• Partir en la tercera conjugación, infinitivo en ir
Conjugue los anteriores verbos regulares:
En Modo Indicativo: En Presente, en Pretérito (Pasado), en Futuro.
D. Conjugue en Presente y Pretérito del Subjuntivo, los siguientes verbos:
VOLAR, CONDUCIR, ENTENDER
E. La literatura del Realismo y del Realismo Mágico, actualmente se encuentran en una gran cantidad de producción literaria por diversos escritores.
Establezca las diferencias fundamentales entre uno y otro, expresando su punto de vista acerca de los mismos. Es decir, en cuál de los dos expresaría su arte literario y por qué.
OBSERVACIONES:
Enviarlo por correo electrónico (pefac2007@yahoo.es) hasta el domingo 12 de septiembre de 2010. Fechas posteriores, no aplican.
El trabajo de refuerzo y recuperación, NO consiste en COPIAR Y PEGAR de la web, sino de un análisis propio de lo solicitado.
Al consultar algún texto, haga referencia a él.
Utilizarermos este blog, para reflexionar las distintas temáticas de la lengu castellana en el grado Octavo, pretendiendo acercarnos a su mejor y mayor comprensión.
viernes, 10 de septiembre de 2010
Refuerzo y Recuperación Período 3
domingo, 5 de septiembre de 2010
JUAN RULFO
"NOS HAN DADO LA TIERRA" (Juan Rulfo)
Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.
Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.
Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.
Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:
-Son como las cuatro de la tarde.
Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de las once, éramos veintitantos, pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más que este nudo que somos nosotros.
Faustino dice:
-Puede que llueva.
Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: "Puede que sí."
No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.
Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay ninguna más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.
¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?
Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.
No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.
Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.
Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.
Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que la sembráramos.
Nos dijeron:
-Del pueblo para acá es de ustedes.
Nosotros preguntamos:
-¿El Llano?
-Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.
Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama Llano.
Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:
-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
-Es que el Llano, señor delegado...
-Son miles y miles de yuntas.
-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.
¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el maíz como si lo estiraran.
-Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
-Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.
-Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...
Pero él no nos quiso oír.
Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo más pronto posible de este blanco terregal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.
Melitón dice:
-Esta es la tierra que nos han dado.
Faustino dice:
-¿Qué?
Yo no digo nada. Yo pienso: "Melitón no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar así. El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, ¿por qué dice lo que dice? ¿Cuál tierra nos han dado, Melitón? Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar a los remolinos."
Melitón vuelve a decir:
-Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas.
-¿Cuáles yeguas? -le pregunta Esteban.
Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él.
Lleva puesto un gabán que le llega al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.
Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:
-Oye, Teban, ¿de dónde pepenaste esa gallina?
-Es la mía- dice él.
-No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?
-No la merque, es la gallina de mi corral.
-Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?
-No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.
-Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire.
Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:
-Estamos llegando al derrumbadero.
Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y él va mero adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no, golpearle la cabeza contra las piedras.
Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajará por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Después de venir durante once horas pisando la dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.
Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso también es lo que nos gusta.
Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.
Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.
-¡Por aquí arriendo yo! -nos dice Esteban.
Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo.
La tierra que nos han dado está allá arriba.
BIOGRAFÍA:
Juan Rulfo: 1918-1986.Nació en el pueblo de Sayula, estado de Jalisco. En este año la revolución mexicana llegaba a su final. Sin embargo, este período de violencia no sólo había conducido a su familia a la pérdida de sus tierras y de sus bienes, sino a la pérdida de su padre, quien fuera asesinado en 1924. Su orfandad y los hechos violentos de su niñez marcaron indeleblemente la vida de Rulfo. En 1936 entra a trabajar como agente de inmigración en Secretaría de Gobierno, en la ciudad de México. En esta misión recorre grandes zonas del país y así se pone en contacto con las gentes del pueblo y sobre todo con los campesinos, cuya idiosincrasia y lenguaje retrata después con gran maestría.
Los temas de sus cuentos, guiones cinematográficos y de su única novela, giran alrededor de la violencia, la muerte, la culpa, la sexualidad, la soledad y los mitos mexicanos universales. En 1970 recibe el premio Nacional de Literatura en México. En 1983 es condecorado en España con el premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Muere en México. Todos sus cuentos, con excepción de tres, aparecen el ¨El Llano de llamas (1953). Su obra Pedro Páramo (1955), por su novedosa técnica narrativa, crea un nuevo derrotero en la novelística hispanoamericana contemporánea.
TALLER REFLEXIVO
1. Una vez leído el cuento, elabore un escrito tipo ensayo, acerca de la relación de este cuento de Juan Rulfo con la situación actual colombiana, en la que el gobierno del Presidente Santos pretende reparar el daño a las víctimas, al devolverles las tierras de las cuales fueron desalojadas, desplazadas muchas familias de campesinos colombianos.
2. Consultar la BIOGRAFÍA de Juan Rulfo e importancia de su obra literaria.
Plazo máximo de entrega: Septiembre 17
El trabajo lo pueden hacer por parejas.
Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.
Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.
Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.
Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:
-Son como las cuatro de la tarde.
Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de las once, éramos veintitantos, pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más que este nudo que somos nosotros.
Faustino dice:
-Puede que llueva.
Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: "Puede que sí."
No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.
Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay ninguna más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.
¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?
Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.
No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.
Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.
Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.
Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que la sembráramos.
Nos dijeron:
-Del pueblo para acá es de ustedes.
Nosotros preguntamos:
-¿El Llano?
-Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.
Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama Llano.
Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:
-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
-Es que el Llano, señor delegado...
-Son miles y miles de yuntas.
-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.
¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el maíz como si lo estiraran.
-Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
-Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.
-Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...
Pero él no nos quiso oír.
Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo más pronto posible de este blanco terregal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.
Melitón dice:
-Esta es la tierra que nos han dado.
Faustino dice:
-¿Qué?
Yo no digo nada. Yo pienso: "Melitón no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar así. El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, ¿por qué dice lo que dice? ¿Cuál tierra nos han dado, Melitón? Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar a los remolinos."
Melitón vuelve a decir:
-Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas.
-¿Cuáles yeguas? -le pregunta Esteban.
Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él.
Lleva puesto un gabán que le llega al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.
Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:
-Oye, Teban, ¿de dónde pepenaste esa gallina?
-Es la mía- dice él.
-No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?
-No la merque, es la gallina de mi corral.
-Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?
-No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.
-Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire.
Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:
-Estamos llegando al derrumbadero.
Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y él va mero adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no, golpearle la cabeza contra las piedras.
Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajará por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Después de venir durante once horas pisando la dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.
Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso también es lo que nos gusta.
Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.
Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.
-¡Por aquí arriendo yo! -nos dice Esteban.
Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo.
La tierra que nos han dado está allá arriba.
BIOGRAFÍA:
Juan Rulfo: 1918-1986.Nació en el pueblo de Sayula, estado de Jalisco. En este año la revolución mexicana llegaba a su final. Sin embargo, este período de violencia no sólo había conducido a su familia a la pérdida de sus tierras y de sus bienes, sino a la pérdida de su padre, quien fuera asesinado en 1924. Su orfandad y los hechos violentos de su niñez marcaron indeleblemente la vida de Rulfo. En 1936 entra a trabajar como agente de inmigración en Secretaría de Gobierno, en la ciudad de México. En esta misión recorre grandes zonas del país y así se pone en contacto con las gentes del pueblo y sobre todo con los campesinos, cuya idiosincrasia y lenguaje retrata después con gran maestría.
Los temas de sus cuentos, guiones cinematográficos y de su única novela, giran alrededor de la violencia, la muerte, la culpa, la sexualidad, la soledad y los mitos mexicanos universales. En 1970 recibe el premio Nacional de Literatura en México. En 1983 es condecorado en España con el premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Muere en México. Todos sus cuentos, con excepción de tres, aparecen el ¨El Llano de llamas (1953). Su obra Pedro Páramo (1955), por su novedosa técnica narrativa, crea un nuevo derrotero en la novelística hispanoamericana contemporánea.
TALLER REFLEXIVO
1. Una vez leído el cuento, elabore un escrito tipo ensayo, acerca de la relación de este cuento de Juan Rulfo con la situación actual colombiana, en la que el gobierno del Presidente Santos pretende reparar el daño a las víctimas, al devolverles las tierras de las cuales fueron desalojadas, desplazadas muchas familias de campesinos colombianos.
2. Consultar la BIOGRAFÍA de Juan Rulfo e importancia de su obra literaria.
Plazo máximo de entrega: Septiembre 17
El trabajo lo pueden hacer por parejas.
jueves, 26 de agosto de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
CONTANDO CUENTOS
HORACIO HUEVO
Horacio se llamaba primero, es decir hasta que cumplió los once añitos, aquel chico de barrio, muy pobre y descachalandrado, en el inicio de sus primeros años de estudio, no logrando si no cursar hasta quinto de primaria, ya que fue derrotado por la miseria en la que se encontraba él y su futuro.
De padres casi desconocidos, ya que, al trabajar en el campo o en las minas de un pueblo no muy cercano, o al menos eso le decían, quedaba al cuidado de uno de los amigos de su tío, muerto ya por esas cosas de la vida: se la quitaron en un accidente de tránsito al cruzar una calle en medio de una borrachera, quedando en medio de la vía y con la mirada vaga y perdida en la oscuridad de la muerte.
De sus hermanos no se sabía si los tenía. Mas, acaso importaba una boca más para lamentar aquella situación de tristeza y amargura, la cual se veía reflejada en sus ojos, abiertos, éstos sí, con una gran algarabía y entusiasmo, cuando de fútbol le tocaban el tema, o cuando a la cancha ¨pelada y curvada¨, se dirigía a mirar y, por qué no, a jugar algunos partidos de fútbol, que seriaban sin programación alguna y a distintas horas del día o de la noche.
Al no asistir ya a la escuela, recordaba, a causa de unos supuestos robos de comida ocurrida en varias ocasiones en el restaurante escolar, y por casualidad encontrándose cerca del mismo, y ante la necesidad de encontrar a alguien a quien echarle la culpa, y a causa de su mal olor, ya que la sola idea de bañarse le aterraba, vio desfilar su cuerpo hacia la calle, sin más solución que las mangas y los sitios donde se reunían a jugar, sus vecinos desconocidos y ahora obligados a compartir sus momentos de esperanza en un juego que siempre había jugado, y del cual, pondría, de ahora en adelante, todas sus esperanzas de redención económica y social.
El puesto que ocupaba, cuando jugaba, era de delantero, pero, casi siempre, delante de los defensas contrarios, en posición de ¨huevero¨, lo cual le impedía que sus dribles y jugadas terminasen bien. Era señalado en fuera de lugar, tomando en adelante el apodo de ¨huevo¨, ni siquiera de ¨huevero¨, ya que era tan insignificante y desprovisto de poder ofensivo, que lo humillaban con éste, haciéndolo aparecer como si fuera un jugador muy fuerte y temperamental, cuando apenas tenía fuerzas para saltar a la cancha de fútbol, vuelta una polvareda por el tiempo de verano que azotaba por esos días al barrio.
Dormía donde lo cogía la noche, comía de lo poco que le regalaban aquellos que se compadecían de él.
Una noche, en medio de un partido y el bullicio acompañante, por la esquina de la calle de abajo, aparece a gran velocidad un auto rojo con gran estridencia, ocupado por cuatro sujetos con sus rostros pálidos, atentos al movimiento de sus perseguidores, quienes en un rápido movimiento y tratando de darles alcance, disparando reiteradamente y con tan mala suerte para nuestro pequeño, que una bala perdida le alcanza, dejándolo tirado en el suelo, muerto y mustio, de una, sin ningún suspiro.
Como si nada hubiera pasado, el barrio continuó con su brega diaria, casi desconociendo este hecho, ya que ¨Horacio huevo¨, muy conocido en el barrio, pero más ignorado, ¨sino¨ que lo había acompañado durante toda su existencia, no fue digno siquiera de compasión de aquellos que, cuando son notorias las víctimas rasgan vestiduras, haciendo alarde de solidaridad y compasión, pidiendo justicia a gritos.
En este caso no. A Horacio huevo, lo enterraron, digo lo enterraron por costumbre, ya que yace en un lugar alejado de toda consideración social, en espera que sus restos, por nadie reclamados, lleguen a su lugar de origen, el polvo, no ya de los caminos, sino de los sufrimiento de aquellas personas que nada tienen. Pero, sobre todo, nada esperan.
En la escuela apenas se rumoró la pérdida de la vida de este niño, antaño recorriendo los lugares donde hoy juegan y estudian los hijos de los más acomodados. Pensando, tal vez algunos, que de haber sido más comprensivos, acaso estaría hoy con ellos en el sitio adecuado: las sillas escolares, forjando un futuro mejor para sí y sus familiares, escasos ellos, pero existentes, pudiéndoles quizá, remediar en parte su situación.
En la escuela todo sigue igual. Lo mismo en el barrio.
Solo, de vez en cuando, un perro aúlla a lo lejos, como si fuera asustado por alguien. Pero, nadie le hace caso, ya que tampoco nadie lo escucha: el gran ruido del barrio, es el signo actual de los tiempos.
Todo el mundo corre, llevando sobre sí, todo un mundo de… ¡quién sabe qué vainas!
(PFC)
TALLER REFLEXIVO
Amigo Estudiante:
Al analizar el cuento anterior, Usted debe:
1. Expresar el tema
2. Expresar el argumento
3. ¿Qué parte del cuento cambiaría y por qué?
4. ¿Qué situaciones internas del cuento criticaría?
5. ¿El texto plantea una situación cotidiana o una situación fantasiosa?
6. Opine sobre este texto.
7. consultar en el diccionario las palabras que no entienda.
Presentación: plazo máximo Agosto 27
Horacio se llamaba primero, es decir hasta que cumplió los once añitos, aquel chico de barrio, muy pobre y descachalandrado, en el inicio de sus primeros años de estudio, no logrando si no cursar hasta quinto de primaria, ya que fue derrotado por la miseria en la que se encontraba él y su futuro.
De padres casi desconocidos, ya que, al trabajar en el campo o en las minas de un pueblo no muy cercano, o al menos eso le decían, quedaba al cuidado de uno de los amigos de su tío, muerto ya por esas cosas de la vida: se la quitaron en un accidente de tránsito al cruzar una calle en medio de una borrachera, quedando en medio de la vía y con la mirada vaga y perdida en la oscuridad de la muerte.
De sus hermanos no se sabía si los tenía. Mas, acaso importaba una boca más para lamentar aquella situación de tristeza y amargura, la cual se veía reflejada en sus ojos, abiertos, éstos sí, con una gran algarabía y entusiasmo, cuando de fútbol le tocaban el tema, o cuando a la cancha ¨pelada y curvada¨, se dirigía a mirar y, por qué no, a jugar algunos partidos de fútbol, que seriaban sin programación alguna y a distintas horas del día o de la noche.
Al no asistir ya a la escuela, recordaba, a causa de unos supuestos robos de comida ocurrida en varias ocasiones en el restaurante escolar, y por casualidad encontrándose cerca del mismo, y ante la necesidad de encontrar a alguien a quien echarle la culpa, y a causa de su mal olor, ya que la sola idea de bañarse le aterraba, vio desfilar su cuerpo hacia la calle, sin más solución que las mangas y los sitios donde se reunían a jugar, sus vecinos desconocidos y ahora obligados a compartir sus momentos de esperanza en un juego que siempre había jugado, y del cual, pondría, de ahora en adelante, todas sus esperanzas de redención económica y social.
El puesto que ocupaba, cuando jugaba, era de delantero, pero, casi siempre, delante de los defensas contrarios, en posición de ¨huevero¨, lo cual le impedía que sus dribles y jugadas terminasen bien. Era señalado en fuera de lugar, tomando en adelante el apodo de ¨huevo¨, ni siquiera de ¨huevero¨, ya que era tan insignificante y desprovisto de poder ofensivo, que lo humillaban con éste, haciéndolo aparecer como si fuera un jugador muy fuerte y temperamental, cuando apenas tenía fuerzas para saltar a la cancha de fútbol, vuelta una polvareda por el tiempo de verano que azotaba por esos días al barrio.
Dormía donde lo cogía la noche, comía de lo poco que le regalaban aquellos que se compadecían de él.
Una noche, en medio de un partido y el bullicio acompañante, por la esquina de la calle de abajo, aparece a gran velocidad un auto rojo con gran estridencia, ocupado por cuatro sujetos con sus rostros pálidos, atentos al movimiento de sus perseguidores, quienes en un rápido movimiento y tratando de darles alcance, disparando reiteradamente y con tan mala suerte para nuestro pequeño, que una bala perdida le alcanza, dejándolo tirado en el suelo, muerto y mustio, de una, sin ningún suspiro.
Como si nada hubiera pasado, el barrio continuó con su brega diaria, casi desconociendo este hecho, ya que ¨Horacio huevo¨, muy conocido en el barrio, pero más ignorado, ¨sino¨ que lo había acompañado durante toda su existencia, no fue digno siquiera de compasión de aquellos que, cuando son notorias las víctimas rasgan vestiduras, haciendo alarde de solidaridad y compasión, pidiendo justicia a gritos.
En este caso no. A Horacio huevo, lo enterraron, digo lo enterraron por costumbre, ya que yace en un lugar alejado de toda consideración social, en espera que sus restos, por nadie reclamados, lleguen a su lugar de origen, el polvo, no ya de los caminos, sino de los sufrimiento de aquellas personas que nada tienen. Pero, sobre todo, nada esperan.
En la escuela apenas se rumoró la pérdida de la vida de este niño, antaño recorriendo los lugares donde hoy juegan y estudian los hijos de los más acomodados. Pensando, tal vez algunos, que de haber sido más comprensivos, acaso estaría hoy con ellos en el sitio adecuado: las sillas escolares, forjando un futuro mejor para sí y sus familiares, escasos ellos, pero existentes, pudiéndoles quizá, remediar en parte su situación.
En la escuela todo sigue igual. Lo mismo en el barrio.
Solo, de vez en cuando, un perro aúlla a lo lejos, como si fuera asustado por alguien. Pero, nadie le hace caso, ya que tampoco nadie lo escucha: el gran ruido del barrio, es el signo actual de los tiempos.
Todo el mundo corre, llevando sobre sí, todo un mundo de… ¡quién sabe qué vainas!
(PFC)
TALLER REFLEXIVO
Amigo Estudiante:
Al analizar el cuento anterior, Usted debe:
1. Expresar el tema
2. Expresar el argumento
3. ¿Qué parte del cuento cambiaría y por qué?
4. ¿Qué situaciones internas del cuento criticaría?
5. ¿El texto plantea una situación cotidiana o una situación fantasiosa?
6. Opine sobre este texto.
7. consultar en el diccionario las palabras que no entienda.
Presentación: plazo máximo Agosto 27
martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 11 de julio de 2010
LITERATURAS DEL REALISMO Y EL REALISMO MÁGICO
El Realismo Mágico
El realismo mágico es un género artístico y literario de mediados del siglo XX.
Entre sus principales exponentes están el guatemalteco Miguel Angel Asturias y el colombiano Gabriel García Márquez, ambos ganadores del Premio Nóbel de Literatura, aunque muchos aclaman como padres del realismo mágico a Arturo Uslar Pietri y a Juan Rulfo.
El Realismo Mágico se desarrolló muy fuertemente en la década del ¨60¨y ¨70¨.
Se define el realismo mágico como el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y e, sobre todo, una actitud frente a la realidad. Una de las obras más representativas de éste género es Cien Años de Soledad de García Márquez.
Características:
• Sus Contenidos mágico – fantásticos, son percibidos por los personajes como parte de la ¨normalidad¨.
• Se distorsiona el tiempo, par5a que el presente se repita o se parezca al pasado.
• Transformación de lo común y cotidiano en una vivencia que incluye experiencias ¨sobrenaturales¨ o ¨fantásticas¨.
• El fenómeno de la muerte es tenido en cuenta, es decir, los personajes pueden morir y luego volver a vivir.
El Realismo
En este género literario, los escritores expresan en sus escritos, lo que observan, lo que ven de la realidad, tal y cual como aparece ante ellos.
Características:
• Eliminación de todo aspecto subjetivo, hechos fantásticos o sentimientos que se alejan de lo real.
• Análisis riguroso de la realidad: el escritor nos ofrece un retrato riguroso de lo que observa.
• Los problemas de la existencia humana, componen el tema fundamental de la novela realista.
• El novelista denuncia los defectos y males que afectan una sociedad.
TALLER REFLEXIVO:
1. La diferencia fundamental entre el Realismo y El Realismo Mágico, consiste básicamente en la forma como son narrados los hechos. Explique.
2. La literatura actual en nuestro medio, en su gran mayoría, en qué tipo de literatura realista (realismo y/o realismo mágico) la podríamos ubicar?
Ejemplos de estas obras podrían ser: Rosario Tijeras, No Nacimos para Semilla, Mi hermano Pablo, etc.
Es decir, aquella obra literaria actual que trata sobre los problemas de violencia, originada desde diversas situaciones sociales. Políticas y/o económicas.
3. Consultar las biografías de los autores mencionados en el texto.
El realismo mágico es un género artístico y literario de mediados del siglo XX.
Entre sus principales exponentes están el guatemalteco Miguel Angel Asturias y el colombiano Gabriel García Márquez, ambos ganadores del Premio Nóbel de Literatura, aunque muchos aclaman como padres del realismo mágico a Arturo Uslar Pietri y a Juan Rulfo.
El Realismo Mágico se desarrolló muy fuertemente en la década del ¨60¨y ¨70¨.
Se define el realismo mágico como el interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y e, sobre todo, una actitud frente a la realidad. Una de las obras más representativas de éste género es Cien Años de Soledad de García Márquez.
Características:
• Sus Contenidos mágico – fantásticos, son percibidos por los personajes como parte de la ¨normalidad¨.
• Se distorsiona el tiempo, par5a que el presente se repita o se parezca al pasado.
• Transformación de lo común y cotidiano en una vivencia que incluye experiencias ¨sobrenaturales¨ o ¨fantásticas¨.
• El fenómeno de la muerte es tenido en cuenta, es decir, los personajes pueden morir y luego volver a vivir.
El Realismo
En este género literario, los escritores expresan en sus escritos, lo que observan, lo que ven de la realidad, tal y cual como aparece ante ellos.
Características:
• Eliminación de todo aspecto subjetivo, hechos fantásticos o sentimientos que se alejan de lo real.
• Análisis riguroso de la realidad: el escritor nos ofrece un retrato riguroso de lo que observa.
• Los problemas de la existencia humana, componen el tema fundamental de la novela realista.
• El novelista denuncia los defectos y males que afectan una sociedad.
TALLER REFLEXIVO:
1. La diferencia fundamental entre el Realismo y El Realismo Mágico, consiste básicamente en la forma como son narrados los hechos. Explique.
2. La literatura actual en nuestro medio, en su gran mayoría, en qué tipo de literatura realista (realismo y/o realismo mágico) la podríamos ubicar?
Ejemplos de estas obras podrían ser: Rosario Tijeras, No Nacimos para Semilla, Mi hermano Pablo, etc.
Es decir, aquella obra literaria actual que trata sobre los problemas de violencia, originada desde diversas situaciones sociales. Políticas y/o económicas.
3. Consultar las biografías de los autores mencionados en el texto.
sábado, 29 de mayo de 2010
CONSULTAR
Amigo Estudiante:
La siguiente es la consulta a desarrollar para la próxima clase.
1. Consultar las características principales de la poesía épica y de la poesía dramática.
2. Consultar:¿Es importante el uso de la Forma de la poesía, actualmente? Es decir, qué función presta hoy en día, el uso de la métrica, ritmo y rima?
3. Consultar: Acorde al número de sílabas, cómo se clasifican los versos?
4. Consultar: ¿Qué es la Rima? ¿Cuáles son las clases de Rima?
5. Consultar:¿Qué es una Estrofa? ¿Cómo se clasifican las estrofas, de acuerdo al número de versos?
Observaciones: las respuestas las estaremos dialogando en clase.
La siguiente es la consulta a desarrollar para la próxima clase.
1. Consultar las características principales de la poesía épica y de la poesía dramática.
2. Consultar:¿Es importante el uso de la Forma de la poesía, actualmente? Es decir, qué función presta hoy en día, el uso de la métrica, ritmo y rima?
3. Consultar: Acorde al número de sílabas, cómo se clasifican los versos?
4. Consultar: ¿Qué es la Rima? ¿Cuáles son las clases de Rima?
5. Consultar:¿Qué es una Estrofa? ¿Cómo se clasifican las estrofas, de acuerdo al número de versos?
Observaciones: las respuestas las estaremos dialogando en clase.
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